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De persona a producto: lo que la IA nos está haciendo sin que nos enteremos

Tres millones de imágenes sexualizadas en 11 días. Más de 23.000 de menores. Webs donde se construye una novia a medida, hipersexualizada, disponible las 24 horas. Es 2026. Y la mayoría de las familias no tenemos ni idea.

Tres millones de imágenes. Nosotros sin tener ni idea

Entre el 25 de diciembre de 2025 y el 1 de enero de 2026, Grok, la inteligencia artificial de la red social X, generó más de tres millones de imágenes sexualizadas. Un análisis de la organización francesa AI Forensics sobre una muestra de 20.000 imágenes reveló que aproximadamente la mitad mostraba a mujeres en ropa interior o en situaciones sexualizadas, muchas de ellas deepfakes construidos a partir de fotos reales extraídas de perfiles públicos. Entre todas esas imágenes, más de 23.000 mostraban a menores.

Una imagen de un menor sexualizada cada 41 segundos. Durante once días seguidos.

La mayoría de las familias no lo sabíamos. Y esa es exactamente la dimensión del problema. La brecha entre lo que ocurre en internet y lo que sabemos que ocurre es tan grande que ni nos la imaginamos.

Cómo una herramienta se convierte en un arma en cuestión de días

La pregunta que nos hacemos los padres es la más lógica del mundo: ¿cómo es posible?

La respuesta a toda esta locura está en cómo se usó desde el principio. Antes de que Grok se convirtiera en una máquina de abuso masivo, fue utilizado por «creadores de contenido» para sexualizar sus propias imágenes. Lo vieron como una estrategia para conseguir más seguidores, más likes, más visibilidad. Una forma de destacar en la economía de la atención en la que todos, queramos o no, vivimos.

Y en ese acto, le enseñaron a la IA y a millones de espectadores cómo se hace: cómo se toma la imagen de una persona real y se la despoja de su humanidad para convertirla en un producto viral. Regalaron la receta. Y la plantilla se replicó a una velocidad que ningún filtro pudo frenar.

Como un virus, pero apuntando hacia los más vulnerables, como casi siempre. Hacia mujeres. Hacia adolescentes. Hacia niños.

El Tribunal de Ámsterdam tuvo que intervenir en marzo de 2026 para prohibir a X y Grok generar imágenes que desnuden a personas sin su consentimiento. Que haya hecho falta un tribunal para llegar a eso lo dice todo.

El catálogo que existe, funciona y nadie nos contó

Mientras el escándalo de Grok ocupaba titulares, otro fenómeno crecía en silencio, sin portadas, con total normalidad en las tiendas de aplicaciones que nuestros hijos usan cada día.

Las webs y apps de «novia IA» o «novio IA» llevan años funcionando. En 2026 hay decenas activas, en español, pensadas para el mercado de España y Latinoamérica. Accesibles desde cualquier móvil. Gratuitas o con modelos de pago para desbloquear más funciones. Sin verificación de edad real.

Algunas de las más conocidas dan la medida exacta de lo que estamos hablando. Replika, considerada la más popular del mundo, permite entrenar la personalidad de la compañera virtual a medida de quien la usa. Candy AI ofrece chatear, flirtear y generar imágenes en un entorno que sus propios creadores describen como «real». noviasvirtuales.ai, en español, muestra un catálogo con personajes como Sandra, monja, 29 años; Peach, rebelde, 19 años; o Lilith, rebelde, 22 años, todas ellas hipersexualizadas. ChatNovia ofrece voz natural, memoria de conversaciones anteriores y disponibilidad total las 24 horas. iGirl funciona directamente desde el móvil con simulaciones de rol y romance sin ningún control real de acceso.

El funcionamiento es el mismo en todas: el usuario elige el físico, la personalidad y el rol. La «novia» nunca discute, nunca tiene un mal día, nunca pone límites. Se adapta completamente a lo que el usuario quiere recibir. Siempre disponible. Siempre dispuesta. Siempre perfecta.

Este es el entretenimiento de moda. Es el entrenamiento sistemático de una forma de relacionarse con el otro en la que el otro no tiene voz, ni necesidades, ni humanidad propia. Es un producto diseñado para complacer. Y nuestros hijos pueden acceder a él ahora mismo, desde el móvil que tienen en la mano.

Lo que esto construye dentro de quien lo consume

Este es el punto que más nos cuesta ver como familias porque los efectos son lentos y silenciosos. No hay una señal de alarma clara. El daño va por dentro.

El cerebro, especialmente el cerebro joven que todavía está formándose, se acostumbra a lo que recibe de forma repetida. Se acostumbra a la disponibilidad total, a la ausencia de frustración, a relacionarse con alguien que nunca va a decepcionar porque no es nadie real. Y en ese proceso, algo se va atrofiando: la capacidad para la intimidad verdadera, la tolerancia necesaria para construir una relación real, el músculo emocional que solo se desarrolla cuando aprendemos a estar con alguien que también tiene sus propios límites, sus propias necesidades, su propia vida.

La tecnología no crea el deseo. Lo amplifica. Y cuando lo que amplifica es una versión deshumanizada del otro, lo que crece no es la capacidad de amar. Es todo lo contrario.

La brecha entre lo que ellos ven y lo que nosotros sabemos

La brecha entre lo que nuestros hijos encuentran cada día en internet y lo que nosotros sabemos que existe es enorme. Enorme. La mayoría de los adultos que leen este artículo no sabían que Grok había generado tres millones de imágenes sexualizadas en once días. La mayoría tampoco sabían que existen decenas de webs en español donde cualquier adolescente puede construir y chatear con una novia virtual hipersexualizada de 19 años sin que nadie lo controle.

Esa brecha no existe porque seamos malos padres ni porque no nos importe. Existe porque las herramientas tecnológicas cambian más rápido que nuestra capacidad de entenderlas. Porque cuando éramos adolescentes nada de esto existía y nos cuesta imaginar que ahora sí. Porque nadie nos ha dado el mapa de ese territorio.

Y mientras la brecha permanece abierta, nuestros hijos la atraviesan solos.

Lo que podemos hacer

Conocer, antes que nada. Entra en Google y busca «novia IA» o «novio IA». Mira lo que aparece. Abre esas webs. Ve lo que ve un adolescente cuando las encuentra. Ese primer paso, el de simplemente mirar, cambia la conversación que podemos tener en casa.

Conversar desde lo concreto. La conversación abierta es siempre más efectiva que el control que no podemos sostener. Preguntas reales: ¿sabes que esto existe? ¿Has visto algo así? ¿Qué te parece? Y sobre todo, poner palabras a lo que está en juego: qué es una persona, qué diferencia hay entre alguien que nos quiere de verdad y algo diseñado para hacernos creer que nos quiere.

Exigir. A las plataformas, a los legisladores, a las tiendas de aplicaciones que distribuyen estas herramientas sin ningún control de acceso real. El Tribunal de Ámsterdam ha dado un primer paso con Grok. Necesitamos muchos más, y más rápido.

La tecnología no va a desaparecer, va a ir a más. La brecha no se acorta mirando hacia otro lado. Se acorta entrando, conociendo, y acompañando a nuestros hijos en ese territorio con los ojos bien abiertos.

Te abrazo.

Fuentes: AI Forensics, The Atlantic, El País, Wired, Tribunal de Ámsterdam (marzo 2026), @veritasincaritateinstitute

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