TESTIMONIOS
La experiencia de quienes han caminado este proceso acompañados.

NAIARA ERDOZAIN CORRO
Trabajar con Miren ha sido y es una oportunidad de cambio, de apertura, de mirar hacia adentro, de descubrir para reparar.
La manera que tiene de acompañar, de guiar, de ayudarte a comprender las situaciones y tomar decisiones o seguir caminos alternativos a lo que conoces hasta ahora. Su tacto especial y único para comunicarse y hacer que sea fácil de entender tanto para mí como para mi hijo, haciendo así que la relación en la familia haya dado un giro espectacular.
Gracias Miren por compartir tu mirada y guiar desde el corazón.
Nai
Gracias Miren por compartir tu mirada y guiar desde el corazón.
Nai
NAI
ANGELES GUTIERREZ LOZANO
Para mí, para nosotras, las madres, la presencia de Miren en nuestras vidas, tendría que ser una obligación, en la mia, ha sido y es profundamente valiosa. Nadie nos enseña a ser madres ni a enfrentarnos a la adolescencia de nuestros hijos, y en esos momentos en los que una se siente perdida, Miren ha sido una guía imprescindible. Su acompañamiento no solo nos ha dado herramientas, sino también calma, claridad y confianza.
Para mí, sigue siendo un pilar fundamental en mi familia.
Gracias, Miren, por caminar con nosotras y por todo lo que aportas.
Para mí, sigue siendo un pilar fundamental en mi familia.
Gracias, Miren, por caminar con nosotras y por todo lo que aportas.
Ángeles, mami de María y Andrea


ESTHER VICUÑA GRADAILLE
Yo era una madre completamente perdida cuando llegó la adolescencia de mi hija. Tan perdida, que cuando ella empezó a autolesionarse, mi mundo se derrumbó. Nuestra familia entera estaba rota, cada uno intentando sobrevivir como podía.
Conocer a Miren y trabajar con ella ha sido un antes y un después en nuestras vidas. A través de este proceso de acompañamiento, no solo recuperamos a nuestra hija: hemos vuelto a nacer todos. Recuperamos el vínculo, la confianza y la paz que habíamos perdido.
Gracias a Miren, hoy estoy sanando con mi hija mis propias heridas de adolescente, y a la vez disfrutando de ella como compañera de camino. Estoy descubriendo que la adolescencia de mi hija es un momento precioso, aunque muchos digan que es una locura.
Gracias, Miren, hoy y siempre.
Te quiero
Conocer a Miren y trabajar con ella ha sido un antes y un después en nuestras vidas. A través de este proceso de acompañamiento, no solo recuperamos a nuestra hija: hemos vuelto a nacer todos. Recuperamos el vínculo, la confianza y la paz que habíamos perdido.
Gracias a Miren, hoy estoy sanando con mi hija mis propias heridas de adolescente, y a la vez disfrutando de ella como compañera de camino. Estoy descubriendo que la adolescencia de mi hija es un momento precioso, aunque muchos digan que es una locura.
Gracias, Miren, hoy y siempre.
Te quiero
Esther
